A toda máquina rumbo a Smolensko

A toda máquina rumbo a Smolensko

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El primer libro real sobre la guerra en Rusia es el relato de un conocido prosista de Norteamérica, ya muy conocido por el público de habla castellana, que ha sido testigo ocular de los sucesos. La presencia de Erskine Caldwell en Rusia cuando las tropas nazis empezaron su invasión, no fue un mero azar. De este modo lo explica mismo en el parágrafo inicial de su notable narración: «El deseo de visitar la Unión Soviética venía medrando en mí desde hacía múltiples años, mas únicamente en la primera semana de mil novecientos cuarenta y uno resolví al fin que había llegado el instante de hacerlo. La razón que me impulsó a ir entonces fue el deseo de llegar a Moscú antes que los alemanes empezaran su ataque contra los rusos. Estaba persuadido de que no debía pasar ese año sin que ello ocurriese». Esta es por tanto la narración del enorme drama que iba a desfilar ante sus ojos; una descripción excepcional, plena, sin trabas, de aquellos aciagos meses. «Al pie de la calle Gorky está la Plaza Roja. Un convoy de camiones de abastecimiento comenzó a dirigirse cara el Oeste, y cruzó bulliciosamente la plaza, cargado de soldados, ametralladoras y balas de artillería. Allá comenzaba el camino a Smolensko». El legendario Ejército del Pueblo. Los pilotos de guerra de la Aviación Roja. El lodo. Los campos de batalla. Los bombardeos, los tanques, y los presos de guerra. Los héroes, la nutrición, y la voluntad de la victoria. «Después de ver a los soviéticos en acción a lo largo de la primera semana de la guerra, no vacilé ni momentáneamente de que eran capaces de parar a los alemanes. Obviamente, el Ejército Colorado debería ceder mucho territorio ya antes de estabilizar el frente, y cada vez resultaba más perceptible que la retirada por medio de las repúblicas bálticas, la Rusia blanca y Ucrania había sido preparada por adelantado. La primera línea de defensa contra los alemanes era el frente de Leningrado-Moscú-Rostov. No había nada similar a la llamada línea Stalin durante la frontera occidental. El comando del Ejército Colorado trazó el plan de recular a la línea Leningrado-Moscú-Rostov y resistir allá. El puesto avanzado de esta línea en el frente central era Smolensko». Este relato electrificante de los meses en que las equipadas legiones nazis avanzaban cara Moscú es el capítulo de historia más enternecedor que se haya escrito desde el estallido de la Segunda Guerra Mundial.
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