Camas

Camas

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En un recordable día de otoño de mil novecientos veintinueve, mientras que banqueros y millonarios, en plena crisis económica, se tiraban por las ventanas de sus rascacielos, Groucho Marx puso punto y final a este primer libro suyo. Por año siguiente, se publicaba por vez primera en forma de libro. Mas, una vez agotado, estuvo —nadie todavía puede entregar una explicación creíble— 46 años sin reeditarse. Al cumplir sus ochenta y cinco años, Groucho dio una enorme celebración a lo largo de la que se dejó retratar en cama, realmente bien acompañado, como van a poder ver dentro de este libro, para festejar asimismo la reaparición de Camas. Y es que, para Groucho la cama siempre y en todo momento fue fundamental, hasta el punto de declararse un «monocamero» fanático, es decir leal a un solo lecho. No se debe olvidar que Groucho, a lo largo de ese largo periodo de su vida en que se dedicó al vodevil, conoció todas y cada una de las camas de todos y cada uno de los moteles y hoteles de todas y cada una de las urbes grandes y pequeñas de Canadá y de los Estados Unidos… De ahí que, cuando pudo llevar una vida algo más sedentaria, transformó su dormitorio en un genuino santuario y su cama, en altar. «La cabecera», nos explica su biógrafa Charlotte Chandler, «estaba hecha con las macizas puertas de un carretón de circo del siglo diecinueve, salvadas de un deshonroso destino para regresar a la vida, esta vez en una función menos peripatética». Un número había de ser esa cama a fin de que Woody Allen le preguntara en determinada ocasión: «¿Aún tienes esa cama que…? Nunca había visto una cama que te masajea los pies, la espalda, lo que quieras». Naturalmente, Groucho no perdió la ocasión de invitar a Woody Alien: «Si alguna vez se te ocurre pasar la noche conmigo, no te cortes». En resumen, semejante larga existencia de experiencia camera no podía dejar de plasmarse en un pequeño tratado para apasionados y entendidos, que les señalará cuáles son los beneficios de dormir solo, de qué forma eludir que otro individuo ocupe la propia cama, de qué manera contar ovejas sin confundirse, qué actividades pueden desarrollarse en esta pieza del moblaje, qué diversiones pueden hallar en dieciséis felices años de cama, qué sucedió con ciertas camas insignes, el origen de la palabra «cama», en resumen todo cuanto deseaban saber sobre la cama y no se atrevían a consultar.
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