Diosa de la Venganza

Diosa de la Venganza

- Libro 114

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El suntuoso «Rolls-Royce» recorrió a marcha moderada la calle Mayor de Battersyde y terminó deteniéndose frente a la puerta de un edificio, cuyo rótulo proclamaba el nombre y la profesión de su ocupante. Un enorme chofer de color, uniformado adecuadamente, brincó del vehículo y corrió a abrir la portezuela, de la que se apeó una muy elegante dama. La recién llegada hizo ni caso de la estupefacción de los ociosos que estaban en el porche de la cantina frontera. Pese a que no hacía frío, se cubría con un suntuoso abrigo de pieles y cubría su dorada cabellera con un casquete de corte un tanto trasnochado, mas que, exactamente por lo mismo, parecía considerablemente más muy elegante.
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