El mundo en la agonía

El mundo en la agonía

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«Nació en Valladolid en 1920, y allí sigue viviendo. No sé qué pone en su documento de identidad. Podría poner muchas cosas: Licenciado en Derecho; Profesor Mercantil: Intendente Mercantil; Catedrático de la Escuela de Comercio de su ciudad natal; podría poner también: Ex director de El Norte de Castilla, por supuesto, podría poner: Escritor.» De este modo presentaba Julián Marías a Delibes en el acto de ingreso de éste en la Real Academia Española. Y proseguía: «Tres son las direcciones principales en que se ha realizado su obra. La primera es una versión nueva de la novela estrictamente narrativa, minuciosa, de técnica realista. La segunda, que es la que asociamos sobre todo con el nombre de Delibes, tiene un acusado matiz costumbrista y una predilección por los tipos populares, elementales, toscos y a la vez entrañables, y un uso a fondo del lenguaje coloquial, sobre todo del habla rural. La tercera descubre una preocupación social, un fondo de inquietud por los problemas del mundo actual, un malestar ante lo que amenaza la libertad o la justicia o la posibilidad de una vida espontánea y con sentido.» El mundo en la agonía pertenece a esta tercera tendencia de la obra de Delibes. Es una reflexión sobre el sentido del auténtico progreso, sobre la necesidad de no destruir, bajo su invocación, elementos tan valiosos y bellos como el paisaje, las aguas, las especies animales y vegetales, las diversas formas de vida... Es un premonitorio grito de alarma y de angustia ante los peligros que se ciernen sobre la Naturaleza y la vida, pero también una llamada que apela a la conciencia moral universal. «Esta conciencia, que encarno preferentemente en un amplio sector de la juventud, justifica mi esperanza», dirá finalmente Delibes.
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