LANDRU

LANDRU

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En el ánimo de cuantos asistían al juicio estaba el único veredicto posible que podía corresponde a Henri-Désiré Landru, el monstruo que, comerciando con el amor, fue enriqueciéndose merced a la posesión de la fortunas adquiridas con el asesinato sistemático de las infelices y confiadas mujeres que, creyendo acudir a su «luna de miel»… iban a ser pasto de las llamas. —Levántese el acusado… —pidió el Presidente. —¡Esto será un asesinato judicial! —protestó Landru.
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