Las llaves del Diablo

Las llaves del Diablo

- Libro 162

· · ·
«Obedeciendo un instinto sádico salvaje, sacó la lengua y lamió la sangre, apreciando su sabor dulzón. De manera inmediata, empezó no solo a escupir sino más bien a devolver la cena ingerida de antemano. El cuerpo del ahorcado tocaba sutilmente la madera con sus pies. Ello era posible pues el violentísimo tirón de la cuerda prácticamente le había arrancado la cabeza del leño. Había separado la osamenta, reventando venas y arterias, nervios y ligamentos. Apenas se mantenía por unos músculos desgarrados hasta lo inverosímil. Aquellos músculos, empapados en la sangre que salpicaba en derredor, eran los que habían eludido que en lugar de un ahorcado tuviesen un degollado en el escenario».
Estamos enviando el reporte, aguarda un momento.
Hemos recibido el reporte
Intenta descargarlo nuevamente dentro de unas horas

Gracias por tu colaboracion
Debes esperar un momento para poder enviar otro reporte.