Libres

Libres

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Aprendí por mi cuenta que el amor no conoce barreras, que no entiende de frascos y que no siempre habita entre un hombre y una mujer.
Averigüé que hay tantas clases de amor como personas habitamos en la Tierra y, por mucho que lo rehúyas o lo busques, aparece cuándo y dónde menos te lo esperas.
A veces es el culpable de que a una mujer le dé un infarto por enterarse de que su hijo se ha casado con ese al que ella llamaba error.
A veces está entre una chica, como yo, y un chico como Héctor y otro como Eliot.
Sí. A veces tampoco es cosa de dos. En ocasiones los sentimientos son tan traviesos que son capaces de unir a tres personas en el mismo espacio-tiempo.
Me llamo Nicole; esta es mi historia y la de ellos.
Advertencia: Esto no es un cuento de hadas. Es una historia de personas libres.
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