Morir cada amanecer

Morir cada amanecer

- Libro 79

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«La lluvia arreciaba insistente sobre la tupida enramada artificiosamente distribuida y que cubría los tejados de treinta largos barracones. Desde el aire cualquier aeroplano de reconocimiento no habría percibido el menor indicio de edificaciones. Tanto los servicios de observación aérea como los del espionaje alemán, proseguían considerando zona inhabitada la zona pantanosa de Muir Damp, distando veinte millas del litoral sur de G. Bretaña. Mas en aquel atardecer del seis de mayo de mil novecientos cuarenta y cuatro, hacía ya un par de meses que en los barracones se alojaban cerca de 2 mil hombres. Durmiendo, agotados, en literas sobrepuestas, los que no tenían graduación. Los suboficiales en hamacas apartadas y los oficiales en compartimentos afines a camarotes. No eran marinos, sino más bien fuerzas de infantería, componiendo los 4 batallones de la Brigada 153».
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